…el terreno donde la escritura se juega el pellejo es cada vez menos la escritura y cada vez más la empresa, la economía, la competencia. Como se dice en geología, hay deslizamiento de tierras. Escritura, sí, pero ¡debe sorprender! Algunos editores ya no se esconden y no dudan en proclamar, en un lenguaje de director de deportes aunque no desprovisto de habilidad, que su éxito lo han obtenido porque eligieron publicar obras seleccionadas teniendo en cuenta lo que, según sus observaciones, la clientela (dudan en decir “el lector”) estaba esperando….No representemos el papel del puritano; no estamos considerando que la economía de una editorial no tenga su importancia, son necesarias lucidez y prudencia tanto como determinación. No, lo que resulta interesante señalar es que, al contrario de lo que muestran las apariencias y a la confianza que se da a este gran acompañamiento de adjetivos sobre los textos de cubierta, en las argumentaciones, en la publicidad o en las entrevistas, la escritura es cada vez menos el criterio principal de la elección editorial. (Hubert Nyssen; La sabiduría del editor; pag. 35)
Archivo: Diciembre 2008
La burbuja editorial
El sector de la edición en España hace ya tiempo que muestra unos síntomas preocupantes en cuanto a la insostenibilidad de sus modelos. Un alarmante estancamiento de la demanda, una sobresaturación de oferta, cuentas de resultados menguantes, una ineficiente gestión de los modelos de negocio y el corsé del precio fijo, llevan a pensar si no ha llegado el momento de preceder a una reconversión del sector en toda regla. Leía ayer en el blog de Javier Celaya que las ventas de libros en octubre en EEUU han descendido un 20% en la edición impresa, mientras que la edición digital había aumentado el 73%, hace tiempo hubiese pensado en algo coyuntural, pero ahora es evidente que se trata de algo estructural y de implicaciones profundas, y no sólo por el impacto de la crisis económica, sino que el nuevo paradigma digital y la tecnología disruptiva que conlleva está produciendo un efecto tsunami en el sector del libro. En este sentido, otra entrada de hace unos días en el blog de Joaquín Rodriguez afirmaba: “estoy por pedir un plan de rescate para el sector editorial similar al que las grandes compañías automovilísticas de Detroit han pedido al Presidente”. Hay que tener en cuenta que la más que previsible llegada masiva de lectores de libros electrónicos en unos meses va a coger con el pie cambiado a los editores, y antes que la burbuja se pinche y estalle, sería necesario ir reconvirtiendo una industria y unos modelos de negocio que son económicamente insostenibles. La digitalización masiva de contenidos es la vía de salida alternativa para el sector, la irrupción de mercados emergentes en estos soportes se constituye en la hoja de ruta de la edición, seguir diciendo “vade retro” al paradigma digital es abocar al sector a una reconversión absolutamente traumática, en un plazo de tiempo mucho más cercano de lo que el establishment del sector imagina. Negar la evidencia empírica es una actitud temeraria.

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