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En 10 puntos y 5 recomendaciones

Plan:

1.    Mantener la actual dotación de subvenciones a la industria editorial, pero probablemente modificando el “concepto”, lo que se debe subvencionar deben ser libros que por su alto coste intrínseco o su alta dificultad técnica de edición a la vez que por su escaso mercado potencial,  sea necesario incorporar al patrimonio bibliográfico español, liberándose entonces una gran parte de esa partida para apoyar bajo otro prisma a la edición independiente.

2.    Desarrollar un paquete de medidas de desgravación fiscal y exenciones fiscales para librerías y editoriales. Es imprescindible un plan de dotaciones de  apoyo directo para la renovación  y modernización de locales de librerías y de renovación tecnológica. Lo mismo vale para editoriales. Por ejemplo, ¿ no sería razonable que una editorial pudiese liquidar sus impuesto con libros cuyo destino serían las bibliotecas públicas?

3.    Poner en marcha un plan de exenciones fiscales al cliente final por la compra de libros, profesores, investigadores, padres con hijos en la universidad, etc.

4.    Desarrollar un plan público –gobierno central y autonomías- de adquisiciones de bibliotecas de libros de edición independiente.

5.    Instar al Ministerio de Cultura a realizar una campaña nacional en TV de “compre y regale libros”, además de insistir en que todas las cadenas de TV públicas incorporen programas sobre libros en sus parrillas, fundamentalmente porque se financian con dinero público y deben tener en su misión corporativa ser un servicio público y apoyar todas las manifestaciones culturales.

6.    Convertir el Observatorio del libro en un centro de información, análisis y prospectiva de primer nivel.

7.    Diseñar y poner en marcha un plan de apoyo a la librería y a la edición independiente.

8.    Preparar un encuentro bianual entre bibliotecas y libreros y editoriales.

9.    Revisar la eficacia de las campañas de apoyo a la lectura. ¿Tiene esa inversión algún retorno?

10.    Campaña de IVA CERO en el libro (es razonable pensar que, bajo la coyuntura actual, algunos tipos impositivos puedan tener una tendencia alcista)

5 Recomendaciones para editores:

1.    Comenzar a plantearse la necesidad de “fusiones” editoriales entre editores independientes respetando la especificidad de los sellos y marcas. El tamaño importa y mucho en el escenario actual.

2.    Ajustar tiradas.

3.    Contener precios  de manera radical.

4.    Rigor en el lanzamiento de novedades.

5.    Ajustar el plan editorial a la coyuntura actual.

Un Comentario »

  1. Del Plan anticrisis para el sector del libro propuesto por Manuel Gil me gustaría subrayar la oportunidad de sus recomendaciones a un gremio tan poco dado al análisis, la reflexión y la autocrítica como es el de la edición.

    Los editores debemos tomar conciencia del perjuicio que nuestra incontinencia editorial está produciendo al sector. Más allá de consideraciones ecologistas, nuestras apuestas editoriales tienen un alto grado de irresponsabilidad, improvisación y desajuste con la realidad del mercado del libro en español, impermeable ya a tanta oferta sobredimensionada, hiperfragmentado en sus intereses y con una tendencia muy marcada a la horizontalización de la demanda.

    Ciertos editores, que siguen editando dando la espalda a la realidad del mercado, se asemejan a especies corrosivas que destruyen el ecosistema en el que se introducen como especie invasora.

    Los editores, en definitiva, debemos tomar conciencia de cuáles son las consecuencias de una manera de hacer las cosas que hasta ahora ha funcionado para el mercado de masas pero que ahora ya no da respuesta a los emergentes mercados de nichos.

    Asistiremos en breve, pese al optimismo irresponsable de algunos, a malos tiempos para la economía del libro. No confundamos los términos: la lectura poco tiene que ver con la economía: los aparentes buenos tiempos de los niveles de lectura llevan a sentenciar a algunos que la crisis no es tal porque siempre nos quedará el eterno lector o el lector fuerte, pero no sabemos qué va a leer este tipo ni qué y cuánto va a comprar, ni tampoco parece que sepamos dónde lo va a hacer; y si no sabemos todo esto, difícilmente sabremos qué editar en el futuro para acertar.

    El obsercatorio del libro tiene mucha tarea aún por realizar para justificar su existencia. Para los editores que quieran sobrevivir, se acabaron los tiempos de editar para luego vender. Antes de editar, editor, piense, por favor.

    La manera responsable de hacer frente a la crisis es plantearse de forma realista los planes editoriales, lo cual pasa por enfocar la definición clara de los catálogos, las colecciones y los lanzamientos de forma racional, desde una toma estratégica de decisiones -previa consulta de estudios rigurosos de mercado, de tendencias, etc-, por la continencia editorial, por la reducción del precio final del libro -acorde con la sociedad de low cost en la que vivimos-.

    En definitiva, el editor ha de aprender a hacer de manera eficiente su trabajo, que no sólo consiste en editar, sino en editar bien, a tiempo y con inteligencia.

    Fco. Javier Jiménez
    fjjimenez@ppespuma.com

    Fco. javier Jiménez

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